8 competencias digitales para el éxito profesional

11 - 04 - 2014

El modelo de competencias aquí expuesto es un modelo basado en la experiencia. Reúne las 8 competencias básicas que desde RocaSalvatella consideramos debe adquirir y desarrollar todo profesional para afrontar el actual proceso de transformación digital. Individualmente nos hacen mejores profesionales. Aplicadas sobre el conjunto de una organización producen un gran impacto. Colectivamente nos permiten enfrentar con éxito el desafío digital.

En última instancia todas deben estar orientadas a resultados. Mirar cada una de las 8 competencias bajo el prisma de la orientación a resultados las transforma en poderosas herramientas de negocio y en competencias imprescindibles para cualquier profesional del siglo XXI.

1. Conocimiento digital: Capacidad para desenvolverse profesional y personalmente en la economía digital.

2. Gestión de la información: Capacidad para buscar, obtener, evaluar, organizar y compartir información en contextos digitales.

3. Comunicación digital: Capacidad para comunicarse, relacionarse y colaborar de forma eficiente con herramientas y en entornos digitales.

4. Trabajo en red: Capacidad para trabajar, colaborar y cooperar en entornos digitales.

5. Aprendizaje continuo: Capacidad para gestionar el aprendizaje de manera autónoma, conocer y utilizar recursos digitales, mantener y participar de comunidades de aprendizaje.

6. Visión estratégica: Capacidad para comprender el fenómeno digital e incorporarlo en la orientación estratégica de los proyectos de su organización.

7. Liderazgo en red: Capacidad para dirigir y coordinar equipos de trabajo distribuidos en red y en entornos digitales.

8. Orientación al cliente: Capacidad para entender, comprender, saber interactuar y satisfacer las necesidades de los nuevos clientes en contextos digitales.

La transformación digital no es un tema tecnológico sino una cuestión de visión, estrategia, cultura organizativa y rediseño de procesos. Es ser capaces de superar con éxito el reto de la gestión del talento en tiempos de redes. De ahí la importancia de los profesionales y su desarrollo profesional y el papel protagonista que deben desempeñar los equipos directivos en el impulso inicial y en el apoyo posterior y mantenimiento de esa transformación. La transformación digital es una responsabilidad compartida, pero es sobre todo responsabilidad de los equipos directivos adquirir un fuerte compromiso a la hora de impulsar el desarrollo interno de la cultura digital y de estas competencias digitales. El desafío digital exige a las organizaciones el desarrollo de una nueva cultura empresarial soportada sobre un conjunto de nuevas competencias caracterizadas por el papel protagonista de lo digital y que se desarrollan a través de la colaboración y la construcción de redes. 

Digital, global, conectado y cambiante

[1] VIVIMOS EN UN MUNDO DIGITAL

Al menos tan digital como analógico. No existen dos mundos separados. Ambos se entretejen y se cruzan. Se superponen y mezclan hasta conformar una sola realidad. En el ámbito de las organizaciones sólo tiene sentido hablar, como siempre, de creación de valor y objetivos de negocio, solo que ahora hay que hacerlo en un entorno fuertemente impactado por lo digital. La digitalización está transformando la sociedad generando nuevos retos y oportunidades de negocio. Y aunque parezca mentira estamos tan sólo en el inicio el proceso. Apenas han pasado 20 años desde que las primeras empresas comenzaron a usar Internet. Primero como una herramienta que permitía hacer algunas de las cosas de siempre de manera ligeramente diferente. Poco a poco, el fenómeno fue creciendo hasta convertirse en esencial. Desde 1994 hasta 2004, asistimos a su expansión acelerada impulsada desde empresas e instituciones. Las primeras webs eran lugares planos, con poca profundidad y nula interactividad. Se limitaban a ser catálogos de productos y servicios en un nuevo soporte. Con el descenso de los costes de acceso y la universalización de la conectividad, el entorno económico y social se fue digitalizando. Hacia 2004 la Red se hizo social, las empresas volvieron la mirada hacia esa nueva Internet social. Muchos de los procesos y las tecnologías de gestión empresarial se convirtieron en sociales.

Hoy, cualquiera puede publicar un vídeo, editar una foto, escribir un post, comentar un producto o recomendar un servicio. Somos agentes cada vez más activos en el uso de la Red para resolver nuestros temas, informarnos, aprender, expresar nuestras opiniones, querer ser escuchados, tenidos en cuenta y respetados. Ya hay cerca de 4.000 millones de personas con acceso a la Red, con una capacidad de comunicación como nunca antes. La conversación es relevante, la información y el conocimiento se multiplican, los mercados se modifican y surgen a cada instante nuevas oportunidades de negocio. Aceptar la transformación digital significa asumir que hemos cambiado para siempre la forma en que nos comunicamos, nos informamos, trabajamos, nos relacionamos, amamos o protestamos. En el ámbito empresarial tienen ventaja los profesionales y las organizaciones que han integrado mejor ambos mundos hasta convertirlos en uno solo. Ya se evidencia que las organizaciones que han incorporado las lógicas digitales son más competitivas, obtienen mayores beneficios financieros y superan a sus homólogas menos digitales al menos en tres ámbitos clave: ingresos, rentabilidad y valoración en el mercado. De hecho algunos estudios llegan a afirmar que en media las organizaciones digitales son un 26% más rentables que sus competidoras menos digitales.

[2] GLOBAL E HIPERCONECTADO

Los mercados son globales, las organizaciones y los negocios son globales, los profesionales son globales. Lo global se ha convertido en habitual y cercano. Lo digital ha acercado lo distante, mezclado lo diverso y visibilizado lo periférico. La globalización y lo digital han hecho más relevante que nunca lo local, los contextos, lo diferente, los nichos de mercado, la especialización y la larga cola. A la globalización de los mercados, productos, trabajadores y clientes se añade la movilidad y la conectividad ubicua y en tiempo real de estos mercados y sus usuarios. La globalización, la digitalización y la conectividad facilitan el surgimiento de nuevos modelos de negocio y la entrada de nuevos actores. Amplía enormemente los retos a los que se enfrentan las organizaciones y sus profesionales pero también las oportunidades de negocio. Internet, la conectividad, la movilidad, la digitalización de los medios de comunicación, las redes sociales y las herramientas de software social han provocado el desarrollo de redes horizontales de profesionales, la formación de comunidades de interés y de consumo y la construcción de entornos profesionales de aprendizaje queconectan, como nunca hasta ahora lo local y lo global, las demandas de los clientes con las posibilidades de las empresas y además lo hacen en cualquier momento y en cualquier lugar.

El nuevo espacio de trabajo es un lugar global y conectado que necesita profesionales que dominen un conjunto de nuevas competencias caracterizadas por su carácter digital como el aprendizaje continuo, las competencias colaborativas, la comunicación digital, el liderazgo distribuido y la gestión de redes y comunidades.

[3] CARACTERIZADO POR EL CAMBIO PERMANENTE Y ACELERADO

Junto con la tecnología y lo digital, el cambio permanente es otra de las características de nuestro tiempo. Vivimos en un mundo cambiante, innovador, disruptivo, abundante, veloz pero también incierto y fragmentario. Ni siquiera el ritmo de cambio es estable y cada día se acelera. Vivimos en un mundo dominado por las llamadas leyes de lo digital, desde la ley de Moore (la potencia de los chips se dobla cada 18 meses), a la ley de Kryder (la capacidad de almacenaje se dobla cada 12 meses), pasando por la ley de Nielsen (la velocidad de transmisión de datos se dobla cada 21 meses). Aumentan exponencialmente la información generada, la capacidad de computación y la velocidad de transmisión de datos. Vivimos en un mundo marcado por lo que Barry Schwartz denominó la paradoja de la elección, Zygmunt Bauman la modernidad líquida y John Seely Brown la era del flujo continuo. En este contexto surgen como imprescindibles nuestra capacidad de adaptación, de resiliencia y de aprendizaje continuo. El cambio ha traído consigo nuevas formas de organización empresarial, de comunicación interna, de gestión de la información, de relación con clientes y grupos de interés y de captación y retención del talento y ha fijado nuevos modelos de innovación y negocio. La clave para las organizaciones y los profesionales es ser capaces de ver el cambio como la oportunidad perfecta para adaptarse, aprender, reaprender, evolucionar y avanzar. Ver la transformación digital como una gran fuente de oportunidades.

La velocidad a la que todo sucede, el cambio, la flexibilidad y la facilidad de los modelos de consumo están provocando una proliferación de tecnologías disruptivas. La convergencia de lo social, la movilidad, la nube, el big data y las comunicaciones integradas conducen a su vez a más cambios, nuevas innovaciones, más tecnologías y nuevas oportunidades de negocio. La presión digital sobre las organizaciones llega desde muchos frentes: la evolución de la competencia tradicional, los nuevos actores que irrumpen en el sector, los clientes, los accionistas y los empleados; y llega también desde las lógicas diversas de la productividad, la diferenciación, la ventaja competitiva, el mercado, la responsabilidad social o el servicio al cliente. En este contexto se revela cada vez más necesaria la capacidad de las organizaciones para captar talento, retener el existente e incentivar los procesos internos de aprendizaje y construcción de redes para la incorporación y la adquisición de las competencias digitales necesarias para afrontar esta nueva realidad. 

Capítulo: Digital, global, conectado y cambiante