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A ritmo de bytes: El impacto de lo digital en el negocio de la música

04 - 07 - 2016

Pocas industrias han vivido una transformación tan profunda como el sector musical en los últimos años. Una transformación causada principalmente por el gran impacto de lo digital en toda la cadena de valor del negocio. Hace apenas diez años el producto ofertado, su distribución y su promoción no tenían absolutamente nada que ver con la situación actual. Si analizamos la evolución actual del negocio musical podemos observar lo siguiente:

Existe una progresiva convergencia entre las tres principales líneas de negocio del sector

La industria musical, como muy bien argumenta el fundador de Songkick Ian Hogarth, se ha caracterizado históricamente por tres líneas diferenciadas de negocio: la música on-demand, desde el vinilo hasta las actuales plataformas de streaming; la radio, principal canal para descubrir nuevos artistas; y los conciertos, una de las principales fuentes de ingresos de los artistas en la actualidad. Estas tres líneas de negocio, siempre habían coexistido de forma separada, pero las plataformas de streaming (Apple Music, Spotify, Deezer…) se están convirtiendo en un espacio de convergencia de las tres áreas. El gran volumen de información sobre sus usuarios del cual disponen las plataformas, las convierte en el canal ideal para la venta de entradas de una forma personalizada. Por otro lado, plataformas como Apple Music y Spotify tienen dentro de su estrategia posicionarse como el canal principal para descubrir nuevos artistas, ocupando un territorio que tradicionalmente había pertenecido a las radios.

 

El sector de las plataformas de streaming es poco maduro y se encuentra en su fase inicial

Para algunos actores del sector, las plataformas de streaming ya suponen su principal fuente de ingresos convirtiéndose en un canal estratégico de su negocio. Esta tendencia al alza de ingresos, ha provocado la atracción de otros players al mercado, como es el caso de Youtube Red que llegará a Europa durante el 2016. La situación actual parece indicar que el sector puede vivir una evolución muy parecida a la que ya experimentaron otros ámbitos o sectores impactados por lo digital, en los cuales inicialmente hubo también una gran cantidad de players y posteriormente se generó una consolidación de algunos de ellos  y de sus modelos de negocio.

Actualmente, todos los principales players que ofrecen el servicio de música on-demand en modelo de suscripción (Deezer, Spotify, Apple Music o Google Music), tienen más de 30 millones de canciones en su catálogo. La diferenciación del resto de plataformas será un elemento clave para la competitividad en el mercado. Algunos de estos elementos de diferenciación pueden ser la mejora de los servicios basados en la personalización y en el mayor conocimiento del usuario, la integración con otras plataformas para añadir valor al servicio o las alianzas con empresas telefónicas para ofrecer sus servicios dentro de la oferta del operador.

 

El ciclo de vida del concierto: una nueva manera de experimentar la música en vivo

Gracias a la presión de lo digital, los puntos de contacto entre los usuarios y los artistas se han multiplicado favoreciendo la interacción entre ambos colectivos. Según el estudio Social Media and the Live Event Fan 2014los asistentes a conciertos en EE.UU. tienen un patrón claro de actividades en el ámbito digital en relación a los conciertos; antes (ver conciertos antiguos del artista o manifestar en las redes sociales su asistencia); durante (publicar fotos del evento en redes sociales) y después del concierto (ver videos del concierto al cual asistieron). Este patrón establece lo que podríamos denominar como el ciclo de vida del concierto, el cual representa una oportunidad tanto para artistas como discográficas. Una oportunidad que puede ayudar a la industria a conseguir uno de sus principales objetivos, que como muy bien argumenta el responsable de nuevos negocios mundiales de Universal Music Olivier Robert Murphy,  es convertir los consumidores en fans

 

De las notas a los datos

La gestión de los datos está teniendo un fuerte impacto en la gran mayoría de industrias, y la musical no es una excepción. Spotify, ayudó al cantante de country norteamericano Hunter Hayes a diseñar su gira en EE.UU., eligiendo las ciudades donde los streams de sus álbumes habían sido superiores a la media nacional. Además, durante los conciertos se realizaron acciones de fidelización y engagement basadas en los datos recogidos por la plataforma. Éste es solo un ejemplo que expone el potencial que tendrán los datos en el sector, un factor que tienen muy presente las plataformas (Apple y Spotify ya han comprado empresas de Big Data) pero que de momento ni discográficas ni la mayoría de artistas han incorporado en su estrategia. El potencial es enorme, y quien sepa aprovecharlo obtendrá una ventaja competitiva sobre el resto. Veremos si con el tiempo se confirma una de las demandas de la artista canadiense Zoe Keating, la cual declaró preferir ser remunerada con datos generados por sus acciones, antes que en dinero, ya que de esta manera se podría centrar en lo que realmente le interesa: hacer (vender) conciertos.

La industria musical es otro ejemplo más de la capacidad transformadora que lo digital puede tener en un sector, sometiendo a los players tradicionales a una fuerte presión. En consecuencia, sólo aquellos que sepan integrar de forma correcta el driver digital en sus organizaciones y su funcionamiento serán capaces de seguir en el mercado. En los últimos años hemos visto el paso de un sector basado tradicionalmente en productos a otro en servicios y también la aparición de nuevos modelos de negocio disruptivos que han transformado completamente el mundo de la música. En los próximos años nos tocará ver la consolidación de los principales players y de sus respectivos modelos de negocio.

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