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Youtube y el modelo rompedor de Google

23 - 02 - 2015

Hay montones de artículos, ponencias y estudios que analizan el antagonismo de los dos modelos de negocio que representan Apple y Microsoft. Sin embargo, como en todas las competiciones, siempre hay tres en el podio y Google es el tercero en discordia. Estas tres grandes multinacionales, buques insignia de la economía digital, tienen visiones y estrategias comerciales muy diferentes, modelos comerciales esencialmente distintos que les han convertido, sin excepción alguna, en pesos pesados de la industria digital. Y aunque los ingresos del iPhone superaron todos los de Microsoft y Google juntos en el último trimestre de 2014, en el terreno de la innovación digital, las tierras suelen ser muy movedizas y las ventajas, efímeras.

Así, mientras para Apple, que desarrolla el hardware y el software en exclusiva para sus dispositivos, la clave es vender a precios altos productos de diseño, muy intuitivos y más fáciles de utilizar; Microsoft vende licencias de sus sistemas a muchos. Para Bill Gates, la flexibilidad de facilitar un software adaptable a otras marcas tecnológicas, de convertirse en el número uno siempre fue una ventaja, de acuerdo con esta tesis la gente usa Windows porque sus amigos y compañeros de trabajo también lo hacen. En este sentido, el mismo Gates aseguró cuando el negocio de la movilidad aún no había revelado su enorme potencial, que el objetivo de Microsoft era “tener una estación de trabajo que funcione con nuestro software en cada escritorio y en cada hogar”. De hecho, las ganancias de Microsoft proceden mayormente de la venta de estas licencias. 

La visión de Google parece ir más allá. La multinacional, que debe a su motor de búsqueda más de la mitad de sus beneficios, rompe con la vieja dicotomía de los dos patrones (Apple y Microsoft) y avanza hacia un modelo que, al ser online, ofrece funcionalidades que se pueden utilizar desde cualquier dispositivo pero que, además, son gratuitas. Google Docs, Gmail, el traductor, el calendario, y un sinfín de aplicaciones que nos facilitan la vida desde la nube. Y es que Google es esencialmente una empresa de I+D. Google investiga, explora las necesidades y las oportunidades y se avanza al mercado. Así, la multinacional creó Google Maps cuando nadie hablaba de geoposicionamiento, compró Blogger antes que Tim O’Reilly acuñara el término Web 2.0 y se hizo con Youtube cuando la web todavía era textual. Investiga, descubre, prueba y se arriesga y, si fracasa, se retira y vuelve a empezar. Este no fue, sin lugar a dudas, el caso de Youtube, adquirido por Google en 2006, un año después de su creación a manos de Steve Chen, Chad Hurley y Jawed Karim.

Una década después de su nacimiento, Youtube, un emblema del modelo de negocio de Google, basado en la gratuidad online y financiado a través de la publicidad y los datos, se ha convertido en la tercera web más visitada del mundo. Porque Youtube, como la mayoría de progamas de Google, ofrece lo que los internautas quieren: acceso fácil y gratuito, desde cualquier dispositivo y en cualquier momento y compatibilidad para compartir la información con usuarios que disponen de otro tipo de dispositivos o intervienen en otros espacios de la red. La mayor biblioteca audiovisual del planeta cuenta, además de con una oferta de vídeos a la carta y la complementariedad con otros terminales y/o redes, con un buen posicionamiento en el buscador de Google. Todo ello, sumado al carácter social de la plataforma, explica sus más de 1.000 millones de usuarios únicos al mes y, sobre todo, el gran impacto que su aparición y desarrollo ha significado para la industria audiovisual. Plataformas online como Youtube han sacudido el sector audiovisual y siguen haciéndolo pese al pulso que algunos de estos espacios mantienen con la legalidad de cada país.

Youtube ha sido un precursor en la manera de ofrecer los contenidos audiovisuales a los usuarios, pero también en la promoción y popularización de nuevos formatos audiovisuales como las tutoriales domésticas, los espacios de asesoramiento grabados con WebCam o las miniseries. La plataforma audiovisual, está impactando fuertemente en nuestra manera de consumir, aprender y compartir conocimiento y, para algunos, incluso se ha convertido en un modo de vida. Los youtubers son, en países como EE.UU., más populares que las celebrities entre el público adolescente.

Hoy, el mundo online y el negocio audiovisual son una realidad indisoluble y la industria audiovisual tradicional debe abordar la transformación digital de su negocio de una manera integral y buscar nuevas fórmulas para competir con jóvenes actores que, como Youtube, son 100% digitales y cada vez más poderosos.

*Este artículo se publicó en La Vanguardia el 22 de febrero de 2015 

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