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Mobile? World Congress

02 - 03 - 2015

Barcelona acogerá, la primera semana de marzo y por décimo año consecutivo, el congreso mundial de telefonía móvil, un evento con 2 mil expositores que será visitado por 90 mil profesionales de casi 200 países, que cuenta con 4 mil periodistas acreditados y con la asistencia confirmada de 250 directivos y directivas de primerísimo nivel mundial. Según la GSMA, la empresa organizadora, el evento generará casi 13 mil puestos de trabajo a tiempo parcial, y tendrá un impacto económico de unos 450 millones de euros para Barcelona.

Lo cierto es que toda esta gente no viene a Barcelona para hablar de teléfonos y que, a pesar del nombre Mobile World Congress, el encuentro internacional ya no es un congreso de telefonía móvil. De hecho, hace tiempo que “mobile” no quiere decir “telefonía”.

“Mobile” tiene más a ver con la evolución de los ordenadores, que con la de los teléfonos. Al principio, los ordenadores ocupaban una habitación, después toda una mesa. Con el tiempo, consiguieron reducirse hasta alcanzar el tamaño de un paquete de folios y, ahora, son como un paquete de tabaco y algunos, incluso, más pequeños. Estamos presenciando la miniaturización de la informática, de la capacidad de generar, procesar y emitir datos. Antes, cuando teníamos los ordenadores en casa nos referíamos a ellos como ordenadores personales, los pasamos a llamar portátiles cuando los pudimos mover y móviles cuando los pudimos meter en el bolsillo. 

Hoy ya empezamos a hablar de ellos como wearables para explicar que los podemos inserir en prácticamente cualquier pieza o artículo que llevamos encima. “Mobile” y “weareable” son dos términos que quieren decir lo mismo, es decir, la informática que un humano puede llevar encima. Por qué si, en lugar de un humano, el que lo lleva puesto es un tren, un coche o una nevera les llamamos IoT (internet of things)? Empezamos a diferenciar entre dos tipos de dispositivos informáticos: los que usaremos nosotros y los que conectaremos a las cosas.

El Mobile World Congress, pues, no es un congreso de telefonía móvil, sino un congreso de informática para humanos. Sorprendentemente, la informática para los objetos se exhibe en otros congresos, como el Smart City Expo, que también se celebra en Barcelona. Si el Mobile World Congress se continua llamando “Mobile” durante 10 años más acabará desapareciendo. Esto es precisamente lo que sucedió con la ya desaparecida gran feria de la informática que había en España, el SIMO (Salón Informativo de Material de Oficina), que asociaba la informática sólo a los usos de una oficina. En este sentido, la denominación Mobile World Congress, que vincula la informática que usamos exclusivamente a los teléfonos, podría tener los días contados. Ya veréis como, pronto, dejamos de nombrarlo “congreso de telefonía”, de la misma manera que Telefónica ya se presenta como una operadora de contenidos, y no como de telefonía (seguro que le acaban cambiando el nombre).

Cuando decimos que todo será “mobile”, queremos decir que todo será o estará informatizado. Si se puede hacer con un ordenador, se hará desde un dispositivo móvil, o wearable, o lo que venga después, que será aún más pequeño, más integrado, más incorporado.

Lo que antes llamábamos “informática personal” ahora lo cualificamos de “mobile”, y aquello que considerábamos “ofimática” (el programario básico de procesador de texto o hoja de cálculo) es lo que hoy llamamos “apps”. Las apps son los nuevos programas básicos, y tienen una característica singular: el software se ha vuelto micromodular. Pequeños programas para pequeñas necesidades. La arquitectura del software ya no busca integrarse en un gran paquete que lo resuelva todo y que todo el mundo usa, como fue el Office de Microsoft, sino en millones de pequeñas soluciones de software. Se trata de soluciones muy concretas y específicas y, por lo tanto, muy sencillas y a menudo de bajo coste para que cada uno escoja lo que necesite para hacerse a medida su pack básico. No son aplicaciones para un teléfono, sino los programas de la informática actual.

Antes había un par de fabricantes que dominaba el software en el ámbito mundial, y un conjunto de fabricantes de hardware que producían miles de modelos de ordenadores. Actualmente, hay un par de fabricantes que dominan el hardware y un conjunto de fabricantes de software que producen millones de apps. A pesar de ello, hemos permitido que toda esta cantidad de aplicaciones se ofrezcan sólo a través de dos tiendas: la de Apple y la de Google. Un hecho que no tiene ninguna lógica. Si haces una app, la podrías ofrecer a tus clientes, por ejemplo, desde tu tienda web y, en cambio, hemos aceptado dócilmente que la venderlas a través de una de estas dos tiendas, aceptando sus condiciones. Un mercado de hardware muy concentrado y un mercado de software radicalmente intermediado. Todo demasiado controlado. Sería necesario reaccionar porque este escenario no es bueno, ni lógico. Algo tan estratégico como la informática mundial no puede estar tan controlada por unos pocos.

Bienvenidos, pues, a una nueva edición del congreso personal más importante del mundo. Un sector que nos afecta, y mucho, no os olvidéis!

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Artículo publicado el día 02 de marzo de 2015 en Vía Empresa

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