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La fórmula de la economía digital

01 - 04 - 2013

La digitalización es una realidad que está transformando la sociedad generando nuevos retos y oportunidades. La economía digital que está naciendo de este proceso tiene un papel cada vez más importante en el global de la economía mundial y española. Internet ya aporta más de 23.400 millones de euros al PIB español (2%), una cifra que se triplicará hacia el 2015 y que convierte lo digital, el único con este potencial de crecimiento, en un elemento clave para el futuro de la economía española.

Esta realidad económica invita a los responsables de las empresas a integrar lo digital en su quehacer diario, a explorar nuevas oportunidades de negocio que pasan por la multiplataforma, la movilidad y la gestión estratégica de los datos, la nueva fiebre de oro digital.

Conviene pues, entender cómo funciona esta economía digital, qué factores influyen en su desarrollo y cómo se relacionan. En este sentido, podemos tomarnos la licencia de considerar una sencilla fórmula que nos ayude a manejarnos mejor en este territorio en exploración, la fórmula de la economía digital:

La formula de la economía digital

El desarrollo de la economía digital es el resultado de la combinación de cuatro factores clave, la tecnología, la capa de servicios asociados (entre ellos, de producción de contenidos y de redes de relación), el desarrollo de negocio (ya sea por generación o ahorro de unidades monetarias) y la cultura digital.

La tecnología y la capa de servicios asociados, son la base para la existencia de la economía digital. Se precisa de una adecuada y creciente extensión y calidad de la infraestructura tecnológica a todos los niveles para que la economía digital de un país empiece a desarrollarse.

La capacidad para generar negocio de los agentes económicos en base a esta infraestructura tecnológica ejerce de efecto multiplicador, de tal modo que a más negocio más inversión en tecnología y servicio, que a su vez generan nuevas oportunidades y expectativas de negocio. La cultura digital y las competencias digitales de los agentes económicos son el acelerador de la economía digital, ejerciendo un efecto exponencial sobre el resto de factores.

El principal reto de las empresas es, por lo tanto, combinar la explotación de su modelo de negocio convencional con la exploración de nuevos modelos digitales. Dos realidades económicas que funcionan con estilos, reglas, lógicas de gestión y valores diferentes. Ni todo lo que funciona en la economía convencional tiene porqué funcionar en el nuevo paradigma digital, ni todas las empresas consiguen combinar con efectividad ambas realidades para conseguir crecer.

Las empresas que están obteniendo mejores resultados están combinando un uso intensivo de tecnología, con la constante exploración de nuevas posibilidades de ahorro de costes y de generación de ingresos, el desarrollo de su propia cultura digital y la velocidad con que sus equipos adquieren nuevas competencias digitales. Se trata pues, de empresas que están en pleno proceso de transformación digital.

Resultados y conocimiento específico

En estos procesos de transformación digital, se combinan estrategias clásicas que van de arriba abajo con estrategias mucho más abiertas y flexibles que implican a todos los equipos y centran su atención en aquellos que se orientan a resultados y a la generación de conocimiento específico de alto valor.

En estos últimos años se ha producido el fenómeno de que la infraestructura tecnológica de leas empresas no está a la altura de la infraestructura tecnológica de los particulares. Ya se están produciendo situaciones en las que el empleado prefiere poder trabajar con su equipo que aceptar el que le propone la empresa, que ve obsoleto o inadecuado. Esto pasa especialmente con portátiles, tabletas y móviles.

También, se observan profusión de normas y reglas que limitan el acceso de forma libre y responsable a la red, y que constantemente son sobrepasadas por multitud de excepciones solicitadas por los diferentes equipos y departamentos que precisan acceder e interaccionar con el entorno de forma rápida y eficaz. Por no hablar del uso excesivo del correo electrónico y de la obsolescencia de la mayoría de intranets corporativas.

Ciertamente demasiadas empresas en España no están al nivel tecnológico adecuado y son superadas por consumidores y usuarios. Las empresas necesitan encontrar el equilibrio entre sus necesidades de seguridad y continuidad y la velocidad a la que aparecen y son adoptadas tecnologías y soluciones, dando mucho más margen de confianza y maniobra a sus profesionales.

Queda largo camino por recorrer también en la exploración de nuevas vías de ingresos y márgenes en el territorio digital, la economía española está lejos de las economías más avanzadas en el desarrollo del comercio electrónico. Las empresas españolas son conscientes de que necesitan encontrar nuevas vías de desarrollo de negocio y nuevas formas para actuar en un entrono globalizado, y ahí internet, lo digital, es un elemento clave.

Más allá de acciones concretas de comercio electrónico o de actuaciones específicas en determinadas redes sociales, las empresas precisan definir estrategias digitales específicas que sean ambiciosas y absolutamente orientadas a la consecución de resultados.

Finalmente, la digitalización de las empresas pasa por una excelente gestión del talento, por la capacidad de las empresas de ser atractivas profesionalmente, por la construcción colectiva de los valores asociados a la marca, por la proliferación de equipos ágiles y por la capacidad de generar auténticos ecosistemas de aprendizaje.

Las empresas con visión digital priorizan las actitudes por encima de los sistemas, y favorecen el desarrollo de nuevas capacidades que generen una transformación cultural y organizativa que supere los paradigmas actuales y que permita la adopción de nuevos valores. En unos años, y parafraseando a Craig Barrett, consejero delegado de Intel, todas las empresas serán digitales… o no existirán.

Artículo previamente publicado en El Confidencial.

 

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