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La economía digital mira hacia China

06 - 10 - 2014

De narración fantástica a autentico emblema de la potencia económica china con distintivo en el Guiness. El apelativo Alibaba, titulo con el que se conoce el cuento de Las mil y una noches, significa desde hace una semana éxito sin paragón. Y es que la salida al mercado de valores de la compañía china bautizada con este nombre consiguió, el pasado 19 de octubre, la mayor capitalización bursátil de la historia: 25.000 millones de dólares recaudados. Un auténtico pelotazo que ha hecho felices a los inversores primerizos de Alibaba pero que no garantiza una evolución positiva a los nuevos propietarios de las acciones de esta compañía.

Nacida a finales de los 90, Alibaba es la empresa líder del mercado del comercio electrónico chino y ha conseguido poner en guardia a la industria de la economía digital norteamericana en un escenario en que los EEUU pierden fuelle respecto al auge del país asiático en este sector. La firma, que controla el 80% de los encargos online en China y el año pasado facturó 296 mil millones de dólares, es sólo una de las piezas del poderoso tejido empresarial del gigante asiático que amenaza en arrebatar el predominio de Silicon Valley en este tablero de juego.

La industria digital tiene cada vez más peso en la economía mundial. De hecho, las empresas relacionadas con este sector y el de las tecnologías de la información significan un 15% de la capitalización bursátil de las 2.000 firmas más grandes del mundo. Y en este contexto, China se posiciona como uno de los actores principales. En realidad, no es ninguna sorpresa, si no remontamos unos cuantos años atrás encontramos varios antecedentes que hacían prevenir el avance chino. Recordamos, por ejemplo, que hace casi una década fuimos testigos de la compra de la división de ordenadores IBM por parte de la china Lenovo. Pero lo que antes se percibía como casos de excepción en sectores concretos de la industria digital, ara se evidencia como una regla general. Hoy no solo Alibaba, sino un buen número de grandes corporaciones con ADN digital y origen chino como la red social y portal de internet Tencent, el motor de búsqueda Baidu o las tecnológicas Huawei y Xiaomi están creciendo a un ritmo vertiginoso. A modo ilustrativo, Alibaba triplicó sus ganancias entre los meses de abril y junio de este año y el margen de beneficios de Tencent fue del 32% durante el segundo trimestre de 2014, cinco puntos por encima de Facebook y 11 más que Google. Xiaomi, por su lado, incrementó sus beneficios un 149% durante el primer semestre del año respecto el mismo periodo en 2013 y Huawei aumentó sus ventas un 19% durante los primeros seis meses de 2014 y también en relación al primer semestre del ejercicio anterior.

De hecho, cuatro de las diez empresas más importantes de internet son chinas y su capitalización bursátil supera los 420 mil millones de dólares. No hay ninguna europea y las otras seis son norteamericanas. Pero a pesar de que los EEUU aún conservan el liderazgo, las perspectivas de futuro no hacen más que reforzar el peso de China.

Y mientras el país asiático avanza a pasos de gigante con la economía digital como uno de los sectores de referencias, los EEUU pierde ventaja y Europa continua en la cola. A pesar de las iniciativas, modestas, de los países miembros y de la propia Comisión, Europa ha perdido el tren de la economía digital y parece cosa del pasado más lejano el liderazgo de las empresas europeas en la industria de los móviles.

La Agenda Digital para Europa, con la que se quiere impulsar la innovación y el crecimiento económico a través del uso de las TIC, ha tenido un impacto muy modesto en el tejido productivo. Una realidad preocupante si tenemos en cuenta que las tecnologías de la información han contribuido de forma significativa al crecimiento de las economías a lo largo de la última década y que la economía digital es una oportunidad de oro para dejar atrás una recesión que ha golpeado con fuerza el viejo continente.

El mensaje, pues, es claro: reinventarse o morir. Europa, las administraciones que la gobiernan, los empresarios y el conjunto de ciudadanos que la configuran, no pueden permitirse el lujo de dejar pasa esta oportunidad, hace falta transformar digitalmente el tejido empresarial y hace falta liderar la creación de nuevos modelos de negocios si queremos curar las heridas de la crisis y no quedarnos atrás. 

 

Artículo publicado en La Vanguardia, domingo 05 d'octubre de 2014

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