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El Internet de las Cosas como valor de negocio

20 - 12 - 2016

Òscar Pallarols, Director de innovación y estrategia de producto en Cellnex ha visitado las oficinas de RocaSalvatella para participar en el AgoraRS dedicado al Internet de las Cosas(IoT). Ha explicado el concepto IoT y ha compartido con el equipo su experiencia sobre esta revolución. El objeto de esta ÀgoraRS era entender cuáles son las oportunidades de negocio que ofrece el Internet de las Cosas pero sobre todo cuáles son las aplicaciones prácticas para las personas.

¿Cuál es el sentido de tener un producto en el mercado que genera información constantemente y que el fabricante no tenga capacidad de actuar? Pallarols ha formulado esta pregunta al equipo de RocaSalvatella como premisa para explicar que, para poder entender la importancia y valor de negocio del Internet de las Cosas en una empresa, hace falta primero conocer el concepto y las posibilidades de aplicación. 

El Internet de las Personas (IoP) y El Internet de las Cosas (IoT)

Una nevera que graba y avisa de la caducidad de los productos, una lavadora que informa el servicio técnico automáticamente cuando detecta una avería, un termostato que regula la temperatura en función de la previsión meteorológica, paquetería geolocalizada... El Internet de las Cosas es la interconexión digital de objetos cotidianos que se conectan en la red para ofrecer datos a tiempo real. Identificar y gestionar los datos de todos estos dispositivos tiene que servir para mejorar la experiencia y la usabilidad para las personas. Así, el Internet de las Cosas es una revolución en las relaciones entre objetos y personas, y a la vez significa oportunidades de negocio para las empresas, que cada vez más tendrán que desarrollar servicios derivados de esta conectividad. Pero antes hay que tener la inquietud para entender la base imprescindible.

El Internet de las Personas y el Internet de las Cosas tienen necesidades y funcionalidades diferentes y por lo tanto utilizan redes diferentes. El Internet de las Personas es el que se utiliza para los smartphones, ordenadores e incluso para los coches interconectados. En este caso, los tipos de comunicación son bidireccionales: los dispositivos reciben y envían datos indistintamente. Los volúmenes de información que se generan son muy grandes, por el que se necesitan redes con mucha anchura de banda y gran velocidad de transmisión. Para el Internet de las cosas, en cambio, la comunicación es unidireccional: el objeto envía mensajes con información muy reducida y esencial. Tienen que utilizar redes que no se puedan inhibir, que sean de largo alcance y con una demanda energética menor.

La Internet de las Cosas y la creación de valor

Como Pallarols ha remarcado, toda esta transformación digital solo toma sentido para una empresa cuando lo aproximamos a la cúpula de negocio.

¿Qué información es útil? ¿Qué tecnologías se pueden aplicar al objeto para obtener los datos? Para que el Internet de las Cosas se traduzca en valor para los negocios, hay que entender la capacidad que ofrece la tecnología, como se puede aplicar a cada caso, cuál es el valor para nuestro negocio y, sobre todo, de qué manera aportamos bienestar a las personas. 

Entonces, el objeto interconectado generará valor de negocio, en primer lugar, con el diseño del sensor de recopilación de estos datos (un 12% del valor total). Y segundo lugar con la gestión de toda la información para transformarla en acciones de feedback para el usuario. Este último paso es el que puede generar más valor de negocio, hasta un 62% del valor final, y es donde las empresas tendrán que innovar. 

Pero para innovar, hace falta flexibilidad y, posiblemente, esta revolución requerirá repensar modelos de negocio y personalizar muchos servicios hasta hoy automatizados.

 

 

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