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septiembre 1st, 2009


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Ten cuidado con lo que dices, también en las redes sociales

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SilencioCada vez hay más usuarios de Twitter y de Facebook, es un hecho que las redes sociales se están popularizando. Eso significa que cada vez es más variado el perfil del usuario que utiliza esta vía para comunicarse y generar contenido. Personas que pueden estar familiarizadas con la herramienta o no, personas que se encuentran en diversos estados dentro de la curva de aprendizaje lógica que toda aplicación (sea una red social, un gestor de correo, o cualquier tipo de aplicación informática) debe tener. Se deben tener claro principalmente dos cosas: qué puedes compartir y a qué nivel lo quieres compartir.

En facebook puede elegir hacer tu perfil totalmente visible o no, y en este último caso seleccionar con quien quieres compartir el contenido que generas. Podemos comunicarnos a través del muro, pero también a través de mensajes privados. Hay vacíos no resueltos del todo como el eterno problema de las fotos en las que apareces y que otros comparten (y que no ves al no estar etiquetado) pero en esencia hay unas reglas que se deben conocer si queremos saber qué estamos haciendo y recordar qué audiencia nos está leyendo. Sino te puede pasar que te despidan por mentir a tu jefe y que éste te pille o simplemente por insultarlo y que éste lo lea.

Twitter también puede definir tu perfil como público o privado (es decir solo visible para las personas a las que el usuario de la cuenta haya autorizado). De igual forma, en Twitter hay una gramática que debe conocerse, como los direct messages, los reply, los retweet,… Es común leer mensajes que por error han pasado de públicos a privados por olvidar poner una “d” delante del mensaje. O simplemente olvidar que se trata de un servicio abierto y que una conversación mantenida a base de reply‘s puede ser leída por una audiencia no deseada (si se trata de perfiles públicos, la audiencia es toda internet). No esta bien twittear durante una audición, y también debes tener cuidado si eres un usuario con una cierta imagen pública.

En conclusión, sea Twitter, Facebook o cualquier otra red social, debemos tener cuidado con la información que compartimos y tener claro para que sirve cada canal. No olvidemos que hay otros canales (mensajería instantánea, correo electrónico, llamada telefónica,…), y que a menudo utilizamos las redes sociales como canal para comunicarnos sin tener en cuenta otros canales quizás más adecuados.

mayo 26th, 2009


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¿Por qué se abandona Facebook?

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facebookA medida que una red social se hace adulta (y facebook lo es) se acumulan a sus espaldas toda una serie interesante de sucesos y anécdotas que ayudan de alguna forma a entenderla aún mejor. Hablo de muchos tipos de anécdotas.

Me quiero centrar en el final de la historia, el momento en el que dejamos de usar la red social, el momento en el que ya no queremos volver a teclear nuestro usuario y contraseña para entrar en ella.

De toda la gente que conozco que haya dejado facebook o que haya estado a punto de hacerlo son básicamente 2 los motivos principales.

El primero de ellos también se produce en otras redes sociales como twitter o myspace, se trata del efecto “no se para que sirve”. Abandono por falta de utilidad. Sea por un uso indebido, sea porque no se haya completado la curva de aprendizaje de la aplicación o sea sencillamente porque no ha conseguido despertar en nosotros el interés necesario como para merecer una revisita de forma habitual.

El segundo de los motivos, y el que más llama la atención, por disponer de demasiada información, más información de la deseada. Se trata de no querer ver lo que los demás están haciendo, en el amplio sentido de la expresión. No solo en el sentido de saturación de información sino en el de acceder a información pública/privada que nos afecte de alguna forma. Aquí el dicho “ojos que no ven corazón que no siente” se hace una máxima dura, solida e implacable.

Tenemos pues que o no me muestra lo que me interesa o me muestra más de lo que me interesa. Ambos hechos hacen desequilibrar la balanza. Como siempre, lo bueno esta en la mesura, ni mucho ni poco. Pero mesura también en su utilización, tanto en la frecuencia de consulta (cada 15 minutos, una vez cada mañana,…) como en la forma de consultarlo (a través de un cliente que nos avisa de la información nueva, directamente desde la web,…). La culpa no es de la herramienta sino del usuario que la usa.

Las redes sociales y el ruido

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071031152922-largeCon este post quiero ahondar un poco más en la herida de los diferentes roles dentro de una red social, llámese Facebook o llámese Twitter.

La verdad es que esta vez quiero centrarme en los status,  esas breves palabras que indicamos en la mayoría de redes sociales para expresar y explicar lo que estamos haciendo. Algo que ha popularizado Twitter y que ha potenciado Facebook. Una pregunta sobre el status, ¿a quién va dirigido? La respuesta obvia sería que a mis amigos o contactos en cada una de las redes sociales. Pero eso es simplificar mucho. La mayoría de la gente solo tiene un perfil en Twitter o en Facebook, osea que en realidad la audiencia no es una sino múltiple, agravado en el caso de Twitter por ser absolutamente público (si así lo decide su autor).

¿Qué sucede? Pues que especialmente en el caso de los usuarios intensivos de Twitter o Facebook, aquellos que tienen más amigos o followers, su audiencia debe discernir el grano de la paja. Si toda la información generada por ese usuario intensivo dirigida a toda la audiencia es de un tipo no hay problema, pero si la información varía entre personal y profesional, la diversificación de tonos puede generar ruido en la audiencia. La audiencia personal puede considerar SPAM la información profesional generada por el usuario y la audiencia profesional puede interpretar como información carente de interés la información de tipo personal generada por el mismo usuario.

Si un usuario utiliza las redes sociales solo para hacer promoción, es decir un uso profesional, no hay duda que la audiencia no tiene problema en identificar si le interesa o no, también si solo lo usa para temas personales. Esta claramente identificado. El problema es cuando no es así, cuando se genera diferente tipo de información. Eso es algo que intenta arreglar Facebook posibilitando ocultar la información de según que amigos (que no significa dejar de ser amigos, sino eliminar el ruido que generan), pero que de momento Twitter no controla.

El tema del uso profesional de las redes puede llegar incluso a extremos que quitan totalmente el sentido de la propia conversación. Servicios como HelloTxt o Ping.Fm que permiten actualizar los status de varias redes sociales a la vez potencian más el SPAM que la conversación. Es información en una única dirección. Esta claro que es importante estar en todos los sitios, en todas las redes sociales, pero también hay que asumir que el tiempo es finito y abandonar aquellas redes en las que no podamos participar de forma real. Se puede dar el caso de que ese contenido genere conversaciones en esas diversas redes que no podemos atender por falta de tiempo.

Quizá sea que ha cambiado el sentido de ese status. Algo que servía para indicar que es lo que estabas pensando o haciendo en ese momento puede acabar sirviendo de valla publicitaria. Ése no es el problema, el problema real es la falta de definición del canal: que haya información personal o profesional, los dos tipos de información juntos en un mismo canal pueden generar más ruido del deseado.

Disclaimer: Sirva este post como reflexión sobre el tema. Lo digo por si alguno de los lectores se pueda sentir aludido de alguna u otra forma. Sirvanse de usar los comentarios para cualquier apreciación.

Facebook: personal vs profesional

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Ya hace algún tiempo que llevo usando Facebook. Como muchos entre hace tiempo y acabé no encontrándole demasiado sentido, la causa era evidente entonces, no había nadie dentro con el que pudiera relacionarme, no estaban mis amigos. A medida que ha ido creciendo y ha venido convirtiéndose en un monstruo de más de 150 millones de usuarios, se ha llenado de la gran mayoría de la gente que conozco. Ahora sí tiene sentido, hago cosas que no hubiera imaginado (subir las fotos que antes hubiera subido a flickr o cambiar el estado que cambiaba en mi Gmail) por la sencilla razón de que es donde se encuentran mis amigos. Mi criterio personal es el de no aceptar como amigo a nadie que no conozca personalmente o con el que haya entablado una relación profesional (virtual o real), es un criterio compartido por más gente por supuesto.

Con el paso del tiempo, me empiezo a preguntar sobre el uso de Facebook. ¿Qué es lo mejor, usarlo para uso personal o para uso profesional, o para ambos? Seguramente la tendencia es, en muchos de los trabajos, a que ámbitos personal y profesional estén cada vez más cerca. Así pues, surge la duda y el miedo sobre lo que debemos o no debemos hacer en Facebook, lo que pertenece o no pertenece a cada ámbito, la privacidad. Algunas personas optan por crearse dos perfiles, uno para el uso profesional y otro para el uso personal, otros, por el uso de un solo perfil para ambos ámbitos. Es una opción personal. Admito que hay que ser consciente de lo que uno hace en Facebook, pero también hay que serlo cuando uno se pone al volante de un coche, es algo básico, pero para ello ‘solo’ es necesario conocer el funcionamiento de la herramienta.

Lo que me sorprende ahora es ver como algunas empresas empiezan a dar criterios de comportamiento a sus empleados sobre cómo deben actuar en Internet, el caso más reciente el de The New York Times y las normas para sus reporteros, una precaución para evitar que pueda ponerse en duda su imparcialidad. Se trata de un caso especial ya que seguramente en muchos casos usen Internet también para realizar su trabajo, pero es significativo que las empresas comiencen a considerarlo dentro de sus políticas.

Veremos que nos depara el futuro…