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mayo 16th, 2012


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¿Por qué lo llamamos ‘Smart Cities’ si queremos decir Servicios?

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Si quieres demostrar al mundo que estás en la onda y que sigues las tendencias, deberías estar hablando de Smart Cities. Si eres emprendedor deberías saber que hay un filón de oportunidades alrededor de las Smart Cities. Si diriges una gran empresa deberías tener una línea de trabajo explorando las oportunidades alrededor de las Smart Cities. Si eres alcalde deberías tener varios proyectos para conseguir que tu población sea Smart. Y si simplemente quieres impresionar a tus contertulios de bar deberías decir “Smart City” al menos seis veces al día.

El imparable proceso de la digitalización sigue su curso. Se han digitalizado los contenidos (el audio, el video, el texto…), los medios (la televisión, la radio, la prensa…), nuestras comunicaciones (el correo, la telefonía, la fotografía…), incluso se han digitalizado el dinero y las cuentas corrientes. Los primeros en usar lo digital para mejorar sus procesos fueron las organizaciones, y los siguientes hemos sido los ciudadanos. Ahora que tanto las empresas como las personas usamos lo digital con normalidad para actuar y relacionarnos, se inicia una nueva fase: los objetos también se van a incorporar a lo digital para relacionarse con el entorno.

Autobuses que informan de en qué punto del trayecto se encuentran, trenes que avisan de si van en hora, carreteras que saben si están más o menos congestionadas, máquinas de vending que piden ser repostadas, aparcamientos que informan al gps de tu coche sobre cuántas plazas quedan libres, tiritas que envían al médico los valores de tu ritmo cardíaco, freidoras que encienden la campana extractora si lo habías olvidado… que las cosas sean capaces de actuar y relacionarse lo va a cambiar todo. Va a aumentar el volumen de información, y eso debería permitir diseñar nuevos y mejores servicios. Servicios basados en información. Servicios inteligentes.

Y en este contexto aparece el término “Smart City”. Que es como decir que nuestro entorno se va a poblar de sensores y datos que van a dar paso a nuevos y mejores servicios. Pero aquí es donde surge la duda. ¿Porqué lo estamos llamando “Smart City” en lugar de “Smart Restaurant”, “Smart SuperMarket” o “Smart University”?. ¿Porqué hemos trasladado en concreto a las ciudades el reto y la presión de poner en marcha la digitalización de los objetos cotidianos?.

Si la Internet social fue un tema de marketing y comunicación, de sociólogos y estudios de mercado, la internet de las cosas es un tema de ingenieros. De sensores y cableados. Y las principales ingenierías del mundo han trabajado durante los últimos 30 años en la obra pública. Autopistas, puentes, estaciones de tren y aeropuertos. Empresas con cientos, miles de ingenieros, que de manera traumática ven como la contratación de obra pública ha sido bruscamente reducida. Y que nunca más volverá a los niveles anteriores. La ingeniería necesita buscar un nuevo horizonte, y lo busca en lo digital igual que lo están haciendo el resto de sectores(banca, ocio, salud, educación…). Y descubre la oportunidad de conectar objetos a la red para crear una capa de datos que de pie a nuevos servicios. Cablear la M30 de Madrid. Cablear la Ronda Litoral de Barcelona. Conectar la flota de autobuses. Poner sensores en cada semáforo.

Si eres una ingeniería que básicamente trabajaba para la administración pública, ahora deberías estar intentando impulsar proyectos “Smart Cities”. O lo que es lo mismo, proponiendo la digitalización a tu principal cliente. Los que somos de letras creemos que los nombres delatan la intención, y a menudo condicionan el resultado. Al llamarle “Smart City” traspasamos la presión de su implantación a los responsables de las ciudades. Es un tema de infraestructuras, un reto municipal. Detrás de la mayoría de proyectos “Smart Cities” encontraremos operadores de obra pública y/o servicios públicos que intentan convencer a un consistorio de que les asigne un presupuesto.

Pero, ¿depende del presupuesto de los alcaldes de Barcelona o Madrid que sus ciudades desplieguen sensores que alimenten de datos a una nueva capa de servicios? No pueden pagarlo, sólo pueden (y deben) regularlo y administrarlo. Con lo cual la verdadera batalla está en las concesiones: las empresas dotarán de sensores a las ciudades a cambio de licencias de explotación. Deberás pagar una cuota para disponer en tiempo real de los datos de densidad de tráfico en tu ciudad, con los que tu GPS podría calcular el trayecto óptimo. Puede que no quieras pagarlo, pero SEUR o MRW…  “Smart Cities” no es sólo un término nuevo y de moda (como lo demuestra que aún lo usemos en inglés) es la creación de una nueva capa de servicios de información en el espacio público, y su privatización total o parcial es un escenario más que probable.

 

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(Este artículo fue publicado el 23 de abril de 2012 en Directivo Digital, la columna semanal que RocaSalvatella mantiene en El Confidencial)

mayo 11th, 2012


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Internet no justifica los medios

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Los medios han sido uno de los sectores que se han visto más afectados por la digitalización y los periodistas una de la profesiones mas vapuleadas por la crisis. Tan sólo en Madrid el observatorio para el seguimiento de la crisis de la Asociación de la Prensa de Madrid contabilizaba más de 2.600 los periodistas que habían perdido su puesto de trabajo desde comienzo de la crisis en 2008 hasta diciembre del año pasado. A todos ellos habría que sumarles los innumerables despidos en medios regionales y locales. Desde comienzo de año se han producido recortes en Avui, El Punt, La Voz de Galicia o el reciente cierre de Público, unas perspectivas desoladoras para la profesión.

Y es que los medios están sufriendo una triple crisis. Por una parte lafinanciera, que ha tenido un especial impacto en un sector fuertemente apalancado por las inversiones realizadas en la época de la abundancia, principalmente en el sector audiovisual. Por otra parte, la crisis publicitaria,  intrínsecamente unida a la crisis económica pero no solo consecuencia de ésta. Sin embargo, la crisis más importante a la que se enfrentan es la provocada por el cambio de modelo hacia lo digital, un tsunami que ha transformado la prensa desde sus cimientos. A la intensidad de los cambios, sólo equiparables a los que sufrió el mundo de la  música, hay que sumarle la rapidez con la que se han producido. Ha sido precisamente la crisis la que ha actuado como catalizador y acelerador, dejando a muchos directivos más desorientados de lo que estaban.

Ante este panorama los gestores de medios, como hemos visto, han optado mayoritariamente por la reducción de costes a través de recortes de personal, principalmente periodistas, quedándose en muchos casos menguados en su mano de obra mas valiosa y motor de su propio negocio. Resulta sorprendente que en la denominada Sociedad de la Información, los profesionales especializados en ésta, los periodistas, sean uno de los gremios peor parados. Mientras que muchos directivos provenientes del “tradicional” se mantienen en sus puestos e incluso en algunos casos han tomado las riendas del digital, las organizaciones no han potenciado en la misma medida el reciclaje y capacitación de los periodistas para adoptarse al nuevo entorno.

Si analizamos las decisiones tomadas por los responsables de los principales medios a nivel mundial y nacional a lo largo de su historia reciente, observamos que se ajustan a la perfección a las fases del modelo de crisis que explicamos en El Confidencial hace unas semanas. Primero se negó la importancia y el impacto de Internet. Posteriormente se combatió: las barreras y batallas internas dentro de las empresas de información durante años han sido un lastre para su digitalización. Justo antes de la crisis comenzó el proceso de copia e imitación, véase la apuesta por sites de clasificados a semejanza de los nativos digitales. Cuando comenzaba la fase de adquisiciones la crisis hizo su aparición y las consecuencias que ya conocemos.

En este escenario poco alentador es generalizada la idea de que los medios, tal y como los conocemos, tienen un futuro incierto y sus responsables parecen abocados a gestionar su “dinamitación” de forma controlada. Sin embargo, y aunque el escenario a corto plazo para los periodistas da pocos motivos para la esperanza, el entorno digital presenta nuevas oportunidades fuera de los medios. Pocos profesionales como ellos disponen del conocimiento y capacitación para adaptarse a los nuevos negocios digitales, vinculados al mundo de la información como el periodismo de datos, gestión del conocimiento, visualización y nuevas narrativas, datamining, audiovisual, u otros que ahora solo vislumbramos. Veremos como Internet justifica cada vez menos el modelo actual de lo medios pero, no obstante, se demandarán cada vez más expertos que den valor a la información.

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(Este artículo fue publicado el 16 de abril de 2012 en Directivo Digital, la columna semanal que RocaSalvatella mantiene en El Confidencial)

mayo 2nd, 2012


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¿Exploras o explotas?

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Hay directivos que tienen una clara tendencia a buscar nuevas maneras de hacer, nuevos puntos de vista, nuevos planteamientos. Pero también hay directivos que se orientan a ordenar y estabilizar, a procedimentar y normalizar. Los primeros exploran, los segundos explotan. Los primeros se saltan las normas, los segundos las dictan. Ambos son indispensables, pese a que sean difíciles de conjugar en una misma organización.

Ambos saben que el futuro será digital, y ambos están haciendo los deberes. Pero son dos maneras de hacer diferentes. Y las dos son correctas. Simplemente, si quieres trabajar con ellos debes saber identificar rápidamente si te hallas ante un directivo digital explorador o bien explotador. Sin ese dato, corres el riesgo de no comprenderles y, lo que es peor, no poder resultarles útil.

Los directivos exploradores tienen como propósito estratégico la innovación y el crecimiento. Sus competencias son emprendedoras y sus tareas esenciales son el desarrollo de nuevos productos, las innovaciones espectaculares y la rápida adaptación a las novedades del entorno. Piden estructuras flexibles y adaptables, y sus controles y recompensas se basan en el crecimiento y las metas intermedias. Su cultura es la velocidad, la flexibilidad, la experimentación y la asunción de riesgos, y para ello ejercen un liderazgo visionario y comprometido.

Los directivos explotadores tienen como propósito estratégico el coste y el beneficio. Sus competencias son operativas y sus tareas esenciales son la eficacia, las operaciones y la innovación progresiva. Piden estructuras formales y mecanicistas, y sus controles y recompensas se basan en los márgenes y la productividad. Su cultura es la eficiencia, el bajo riesgo, la calidad y los clientes, y para ello ejercen un liderazgo autoritario, de arriba abajo.
Si en tu empresa todos los directivos son exploradores, vais a cerrar arruinados. Si en tu empresa todos los directivos son explotadores, vais a cerrar por obsolescencia de vuestros productos y servicios. Los exploradores necesitan a los explotadores, y los explotadores necesitan a los exploradores. El verdadero éxito es saber conjugarlos de la manera adecuada.Si eres explorador y tu jefe es explotador, debes hacer un esfuerzo por centrarte en la métrica y los indicadores para demostrar tus avances con datos objetivables. Si eres explotador con un jefe explorador debes hacer un esfuerzo por entender las tendencias y conocer las últimas novedades. Pero lo que no funciona es pedirle a un explorador que se ponga a ordenar procedimientos y estabilice resultados, o a un explotador que identifique las tendencias que marcarán el futuro de la compañía. Como tampoco funciona que seas bueno explotando y tengas envidia sana de los que exploran, o que seas explorador y pretendas ser creíble argumentado el Excel con la previsión de ingresos de tu última idea.Hacen falta más explotadores en los procesos de digitalización de las compañías, y más exploradores en el rediseño de procesos de las organizaciones. El verdadero valor para una empresa es conseguir equipos híbridos en los que unos y otros colaboran.

Y tú… ¿eres explorador o explotador? ¿Y tu entorno?

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(Este artículo fue publicado el 9 de abril de 2012 en Directivo Digital, la columna semanal que RocaSalvatella mantiene en El Confidencial)
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abril 26th, 2012


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Genbeta entrevista a Genís Roca: “Hacia dónde va el Social Media”

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Genbeta es uno de los espacios de referencia para los que necesitamos estar informados sobre el mundo del software y de las webs, como demuestran sus 435.000 usuarios únicos al mes. Dado el tirón que está experimentando la Internet social ha impulsado un espacio específicamente orientado al fenómeno de las redes sociales, Genbeta Social Media, que recientemente entrevistó a Genís Roca, socio de RocaSalvatella, para conocer su opinión sobre cómo evolucionará Internet.

 

Genbeta Social Media: ¿Estamos llegando a la madurez de la industria del social media o queda mucho camino por recorrer? ¿Qué falta para conseguirlo?

Genís Roca: “Social media” no es una industria, sino una etiqueta que se usa para referirse a la actividad social en la red. Se le llamó “2.0” en su momento, y ahora se habla por igual de “Social media” y de “redes sociales”, pero en nuestra opinión siempre hemos hablado de lo mismo: de Internet. Internet ha experimentado diferentes fases en su evolución, y la llegada de la ciudadanía con la capacidad no sólo de consultar sino también de actuar y aportar ha supuesto un hito muy relevante. Que Internet se haya vuelto social ha implicado revisar procesos, servicios y modelos de negocio. Procesos como el marketing o la selección de personal; sectores como el periodismo o la política; y conceptos como identidad, propiedad o colaboración.

Lo que está madurando no es el social media, sino la sociedad. Y esta no ha sido la última fase en la evolución de Internet, sino todo lo contrario. Estamos justo en el inicio y están llegando nuevas etapas que comportarán nuevos cambios. Más allá de la movilidad y lo geoposicionado, hay que destacar la llegada de la Internet de las cosas, o lo que es lo mismo, la connexión a Internet de miles de millones de objetos cotidianos, algo que volverá a suponer un profundo rediseño de muchos procesos, servicios y modelos de negocio. Internet es un hito en la historia de la humanidad, y su desarrollo apenas acaba de iniciarse. Así pues, estamos muy lejos de la madurez. Todo seguirá cambiando.

GSM: ¿Saben los clientes lo que compran cuando contratan una agencia de social media o seguimos en la etapa de “tenemos que estar en Facebook”?

GR: Es cierto que la primera necesidad, y la más habitual, ha sido la de ordenar la presencia corporativa en Internet. Identificar las conversaciones relacionadas con tus marcas o las de tus competidores y aprender a gestionar los estados de opinión que allí puedan desarrollarse; así como registrar o recuperar la propiedad de la marca en nuevos espacios como Facebook, Twitter o similares, y decidir cuáles merecen el esfuerzo de desarrollar actividad en ellos. Pero superados esos primeros escarceos, los clientes ahora ya exigen que toda esta actividad esté claramente orientada a desarrollar objetivos de negocio: atención al cliente, incremento en ventas, investigación de mercados, posicionamiento de la marca, selección de personal… Ahora la métrica ya no es el número de fans, sino el desarrollo de negocio y la rentabilidad de las acciones.

GSM: Una estrategia o campaña de la que os sintáis especialmente orgullosos

GR: Presumimos de ser discretos con nuestros clientes: en nuestra web consta la relación de quienes son, pero nunca publicamos lo que hacemos en cada caso. En general destacaría tres tipos de proyectos: por un lado aquellos en los que hemos resuelto un modelo de presencia en la red coherente para clientes que necesitaban dar cabida a distintos departamentos con distintas necesidades; por otro lado, aquellos proyectos en los que hemos rediseñado procesos a partir de la incorporación de la lógica digital (atención al cliente, formación, selección de personal, acción comercial…); y finalmente, cuando hemos mejorado la cuenta de explotación. En nuestra opinión Internet no es marketing, sino rediseño de procesos.

GSM: Una tendencia para 2012 a seguir en el terreno del Social Media

GR: Insistimos en no desvincular Social Media de Internet, así que proponemos hablar de las tendencias en Internet para este 2012. Descartaremos obviedades como la movilidad o la internet de las cosas, y nos centraremos en dos aspectos:

  • Monetización. En 2012 será crítico demostrar el retorno económico de las acciones que acometemos en la red. Nuestro trabajo no se va a evaluar por el número de fans o de follwers, sino por lo que aporta en facturación o en reducción de costes.
  • Big data: La actividad en la red genera una ingente cantidad de datos e información que la mayoría de las empresas no puede ni sabe gestionar, pero que será altamente rentable y competitiva para aquellas que aprendan a hacerlo. Si este 2012 tu empresa no tiene serios problemas en la gestión de grandes bases de datos, es que estás haciendo algo mal.

abril 24th, 2012


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Las ‘smart companies’ buscan directivos inteligentes

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Como hemos contado con anterioridad, muchos directivos se encuentran ante la encrucijada de manejar negocios basados en modelos que paulatinamente van despareciendo al tiempo que tienen que adaptarse a los nuevos modelos. El desconcierto e inseguridad que se vive en muchas organizaciones y entre muchos profesionales es palpable. Reputados directivos en ejercicio han llegado a sus actuales puestos de responsabilidad gracias a habilidades y capacidades que, en el mejor de los casos, apenas les sirven para desenvolverse en el nuevo entorno digital. La mayoría de los directivos lo mas que hacen es dejarse llevar, los más audaces intentan adaptarse y acometen su alfabetización digital, son los “directivos Smart”.

Gracias a Internet, la tendencia “smart” es imparable. Desde las ciudades hasta los teléfonos, el mundo se ha vuelto más inteligente. Si hasta la caja tonta se ha transmutado en “smart Tv”, ¿por qué no podrían también los responsables y directivos desenvolverse inteligentemente en el ámbito digital? Es verdad que en algún momento de nuestra carrera profesional, todos nos hemos tenido que plantear cuáles son las nuevas competencias necesarias para conseguir que profesionales sin conocimientos avanzados de tecnología podamos adaptarnos y desenvolvernos en el nuevo ámbito digital. Es decir, cómo adquirir nuevos conocimientos, aprender y desarrollar nuevas habilidades y, lo que es más importante, interiorizar nuevas formas de trabajar y relacionarnos en el ámbito profesional.

A medida que el desarrollo de los servicios digitales se expande, su uso se hace cada vez más sencillo. Es por ello que las habilidades digitales se aprenden rápidamente, otros conocimientos requieren un mayor esfuerzo y dedicación.Pero, sin duda, lo más importante es incorporar las gafas que permitan una nueva mirada en clave digital en el pensamiento directivo, es decir, cambiar de actitud y pensar en lo digital como palanca para la transformación.
Dicho así, lo que podría parecer muy fácil, sin embargo requiere romper con las convicciones del pasado para adentrarnos en un futuro de incertidumbres. Los directivos, al igual que los líderes políticos, necesitan certezas, por eso les cuesta tanto, en muchos casos, adaptarse al nuevo entorno.
En cuanto a las capacidades que debería adquirir el directivo digital podrían diferenciarse dos ejes que afectan al conjunto de la organización, sea cual sea el sector o la categoría: la Cultura digital y la Gestión de la información. Son precisamente estas dos nuevas competencias las más disruptivas. Tradicionalmente,  el poder en las organizaciones ha estado íntimamente vinculado al control de esta. En el nuevo entorno, la habilidad de buscar, organizar, entender,  evaluar y, lo que es más importante, compartir información no es todavía inherente al quehacer de directivos y empleados. Lo mismo puede decirse de la cultura digital a la hora de incorporar las “gafas digitales” en procesos y relaciones, en los ámbitos profesional y personal.

Las anteriores competencias habría que incorporarlas a otras más tradicionales como son el liderazgo, la visión estratégica, la comunicación, la orientación al usuario o cliente, el trabajo en equipo o el aprendizaje continuo. Con la irrupción de lo digital es obvio que todas ellas se modifican intensamente, ampliándose las posibilidades de actuación y comportamiento. Todo lo anterior impacta en las organizaciones en su conjunto, en los profesionales  y en los procesos, desde la captación de talento a la formación de equipos.

Aunque lo digital está transformando las organizaciones y las relaciones laborales, no cabe duda de que la inteligencia no es cuestión sólo de tecnología. Por ello, es bueno recordar a JF Kenedy cuando aseguraba que “Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”. En este sentido, las “smart companies”  se construyen con equipos y líderes inteligentes que saben aprovechar las posibilidades que el ámbito digital ofrece. Como en casi todos los grandes cambios que tenemos que acometer, antes o después a lo largo de nuestra vida, la adaptación es una cuestión de actitud más que de aptitud.
(Este artículo fue publicado el 2 de abril de 2012 en Directivo Digital, la columna semanal que RocaSalvatella mantiene en El Confidencial)