La red, clave en la empleabilidad de nuestros hijos

24 - 07 - 2012

La sociedad moderna ha experimentado claros progresos en el acceso universal a la información y el conocimiento, y casi podríamos decir que cada generación ha avanzado y vivido en un paradigma diferente. Y lo mismo está sucediendo con nuestros hijos.

La generación de mis abuelos, nacidos en un entorno rural en las primeras décadas del siglo XX, fue la primera de mi familia que llegó a tener algún libro en casa (y tampoco fueron muchos). Hasta ese momento, la posesión de libros era algo reservado a las instituciones y algunas élites, pero poco habitual en agricultores. La generación de mis padres, nacidos entre 1935 y 1945 y también en un entorno rural, fueron los primeros que tuvieron acceso a un sistema escolar, aunque fuera sólo durante unos años. Pero para mis abuelos fue un verdadero logro que sus hijos fueran a la escuela, aunque a duras penas llegaran a completar la primaria.

Fuente de la imagen blog de Eduardo Angel

Mi generación, la de los nacidos en los años 60 y 70, ya fue una generación escolarizada con normalidad, y fuimos un paso más allá: la Universidad, algo que hasta entonces también estaba reservado sólo para algunas élites.

Cada generación deseaba algo mejor para la siguiente, y lograba ir un paso más allá en la preparación de sus hijos. Mis abuelos se esforzaron para que mis padres fueran a la escuela (ya no era suficiente con que hubiera algún libro en casa). Mis padres se esforzaron para que yo pudiera ir a la Universidad (ya no era suficiente con haber asistido algunos años a la escuela). Y para nuestros hijos ya no va a ser suficiente con haber ido a la Universidad. Hará falta algo más.

Ya no basta con garantizar que nuestros hijos tengan conocimientos certificados por un centro universitario, ahora además deberán demostrar que saben ser eficaces en un mundo conectado en red, algo que modifica sensiblemente la mayoría de los lugares de trabajo: la capacidad que Internet ofrece como fuente de datos e informaciones; los dispositivos móviles que permiten múltiples operaciones sin importar donde estemos; las comunicaciones síncronas que han dado un nuevo sentido a la expresión “just in time”… La mayoría de los procesos se han visto modificados por el hecho digital: selección de personal, gestión de proveedores, comunicación interna, marketing, atención al cliente, gestión de equipos, análisis del entorno, gestión de crisis, seguimiento de la competencia, etc.

Mis abuelos hicieron esfuerzos para lograr que mis padres fueran a la escuela, y mis padres hicieron esfuerzos para dar un paso más allá y que yo fuera a la Universidad. Ahora me toca a mi conseguir que mis hijos vayan un paso más allá, y ya no basta con llevarles a la Universidad: habrá que llevarles a la red. Su competitividad está en juego: No deseo para mis hijos ningún empleo que no comporte el uso de un teclado conectado a la red.

En este contexto, es especialmente grave el nivel de desarrollo digital que la escuela y la universidad está ofreciendo a nuestros hijos. 30 años después de la aparición del primer ordenador PC en el mercado seguimos discutiendo cómo incorporar el ordenador a las aulas, prohibimos a los alumnos que usen sus teléfonos móviles (un dispositivo que será crítico para su desempeño futuro), y la mayoría de procesos de formación siguen basándose en una lección magistral. Malos mimbres para los nuevos cestos que estamos construyendo.

Artíclo previamente publicado en El Confidencial.