
Genís Roca
5 abril 2010
El Índice de Digitalización (ID) y la innovación disruptiva
10 Comentarios
Que la humanidad sea capaz de expresarse en formato digital –sea texto, video o audio, por la simple combinación de unos y ceros– es un hito sólo comparable a la rueda, la escritura o la domesticación de las especies. Y el gran logro del siglo XX no habrá sido la informática, sino haber puesto al alcance de la gran mayoría de la población la capacidad de generar y reproducir contenidos en formato digital. La digitalización ha hecho posible que hagamos más de 1.000 fotos cada vez que viajamos, que tengamos miles de canciones en un dispositivo de bolsillo, que almacenemos decenas de miles de mensajes en nuestro buzón…
Lo digital va sustituyendo de manera inexorable todo lo analógico que nos envuelve. Los vinilos analógicos y redondos con doce canciones fueron sustituidos por CD’s digitales y redondos con también doce canciones. Los videos VHS se sustituyeron por DVDs. Las máquinas de escribir por procesadores de textos. La TDT sustituye a la televisión analógica, los eBooks quieren sustituir a los libros de papel y en los colegios se sustituyen las pizarras por pizarras digitales. Hay restaurantes donde toman nota de nuestro pedido con un dispositivo digital en lugar de un bloc de notas. Cada vez pagamos más cosas con dinero electrónico en lugar de usar dinero contante y sonante. Todos los sectores de actividad, sin excepción, están siendo sometidos a procesos de sustitución hacia lo digital. Es el proceso de digitalización, que en su primera fase siempre consiste en una substitución, que todavía no tiene porque implicar necesariamente ninguna reinvención ni ruptura.
El Índice de Digitalización (ID) es un parámetro subjetivo que utilizamos en RocaSalvatella para expresar el nivel de adopción de lo digital por parte de una persona, un gremio, una empresa, un sector, una región o un país. Los arquitectos ya necesitan un ID más bien alto para el correcto desempeño de su oficio, pero no así los encofradores, albañiles y yeseros, lo que nos hace pensar en un bajo ID general para el sector de la construcción. La banca empieza a tener un ID alto, igual que la medicina, mientras que la música lo tiene ya altísimo: todo su entorno –autores, productores, distribuidores y consumidores–desarrollan su actividad preferentemente en formato digital.
Este proceso de sustitución hacia lo digital acostumbra a estar liderado por los propios actores de cada sector. En el caso de la música, fueron las propias discográficas las que alentaron el proceso de digitalización. Sin embargo, cuando todo el entorno de un sector alcanza ya altas cotas de digitalización, un alto ID, se produce una innovación disruptiva que lo altera de una manera radical, redefiniendo la propuesta de valor, el modelo de negocio y en ocasiones incluso la existencia de los propios actores tradicionales que iniciaron el proceso de digitalización. En el caso de la música, probablemente quien decidió sustituir los vinilos por CD’s no imaginó que la digitalización implicaría que el negocio dejara de consistir en vender canciones. Es muy difícil que el propio actor de un sector pueda imaginar como será su oficio tras un proceso de digitalización, quizá sea por ello que Flickr no fue inventado por Kodak, o que Napster no fuera una idea de CBS. Lo digital provoca transformaciones lideradas por los agentes tradicionales, pero acaba provocando disrupciones que nacen bajo el impulso de nuevos actores.
Hay sectores que ya presentan un alto ID, lo que los convierte en firmes candidatos a la inminente llegada de un nuevo actor con una propuesta disruptiva. Las editoriales, los periódicos, las cadenas de radio y televisión, las empresas de selección de personal, los corredores de seguros… son sectores de alto ID candidatos a una innovación disruptiva que seguramente no provendrá de ninguno de sus actuales líderes. Pero el problema lo tenemos en aquellos sectores fuertemente regulados, como la banca, la medicina o la educación, con unos marcos legales que dificultan mucho la aparición de nuevos actores sin los cuales el verdadero impulso de lo digital se va a demorar mucho, incluso demasiado.
La digitalización de los sectores es una oportunidad para el rediseño y la reconceptualización, pero supone un esfuerzo que difícilmente asumen los ya acomodados en una posición de liderazgo. Altos niveles de ID acostumbran a ser el preludio de la aparición de nuevos actores con propuestas disruptivas más adaptadas, más eficaces… más digitales.




abril 5th, 2010 at 11:59 PM
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Que la humanidad sea capaz de expresarse en formato digital –sea texto, video o audio, por la simple combinación de unos y ceros– es un hito sólo comparable a la rueda, la escritura o la domesticación de las especies. Y el gr…..
abril 6th, 2010 at 6:49 AM
Brillante. En mi humilde opinión, la evolución de este artículo sería añadir un tercer factor que posibilite la innovación disruptiva (además del ID y la regulación del sector). Este factor sería la “digitalizabilidad del producto”.
La música, el cine, los libros, los trámites e incluso las asesorías son productos que pueden digitalizarse con unas pérdidas de propiedades del producto aceptables. En cambio, las casas que construyen los albañiles, el pan de la panadería o las hortalizas de los campesinos no admiten digitalización sin que se pierdan las propiedades que hacen ese producto preciado para nosotros. Por tanto, aunque un día los campesinos tengan un ID alto, tampoco será fácil que sufran innovaciones disruptivas
Gracias!
abril 6th, 2010 at 3:29 PM
Francesc, estoy de acuerdo: hay productos más digitalizables que otros.
Pero también es cierto que los procesos sí son en su mayoría susceptibles de quedar afectados por la digitalización y sus consecuencias. Las viñas de la bodega Torres tienen un nivel de uso de la tecnología digital alucinante, controlando detalles increíbles del proceso. Hay ganaderos calculando la eficacia de su explotación con detalles estadísticos de cada una de sus cabezas de ganado, trabajando con modelos basados en redes de conocimiento acumulado. Hay albañiles armados con un laser para calcular la distancia entre dos puntos al milímetro, y pintores que te dan el pantone exacto que tendrá tu pared. Carpinteros que aplican CAD para presentarte un presupuesto. Y sé de dentistas que comparten con otros colegas de otros países y en tiempo real sus tiempos, costes y PVP para cada tipo de intervención dental (extracción de un molar a una mujer de mediana edad, por ejemplo) para comparar sus índices de productividad y rentabilidad. Una empresa torrefactora de café del Bages tiene sensores en cafeteras de restaurantes de Barcelona para controlar y garantizar los gramos de producto que entran en cada taza, y asegurarse que no se usa su máquina con productos de otro torrefactor. Es más, si lo detectan bloquean automáticamente la máquina de café… que está a cientos de kilómetros. Flotas de camiones que controlan por GPS la posición en tiempo real de cada uno de sus vehículos… y la eficacia de cada chófer. Etc, etc, etc.
El producto puede ser más o menos digitalizable, estamos de acuerdo. Pero los procesos, esos casi siempre son mejorables a partir de un uso más eficiente de la información.
Pero estoy de acuerdo en que el mero “Índice de Digitalización” por si sólo no sirve para explicar el fenómeno. Pero creo que lo relevante no es si el producto/servicio es más o menos digitalizable, sino la predisposición cultural de la persona que lo produce/ejecuta. Es decir, pesan más los aspectos culturales que los técnicos.
Esto nos ha llevado a inventarnos lo que llamamos “Índice de Frikabilidad”, que intenta medir cómo será recibida una propuesta de digitalización. Cada persona, gremio, empresa, sector, territorio tiene un mayor o menor resistencia, y eso es lo que intentamos con este Índice, al que queremos dedicar nuestro próximo post. Te agradeceremos tu opinión!
abril 7th, 2010 at 2:22 AM
Genís, gracias por tu extensa respuesta. Estoy totalmente de acuerdo en que los procesos siempre son mejorables mediante digitalización. Sin embargo:
Digitalización del proceso -> Impulsado por los líderes del sector -> innovaciones acumulativas -> se refuerza el modelo de negocio
Digitalización del producto -> Impulsado por los líderes “visionarios” -> se cambia el modelo de negocio -> innovaciones disruptivas
Como toda dicotomía hay que cogerla con pinzas, porque siempre existirán casos híbridos que la maticen, pero para ir aclarándome ya me funciona de momento.
Lo del índice de frikabilidad es muy interesante. Coincido plenamente en que el principal problema no es la falta de capacitación o de acceso a la tecnología, sino la “cultura digital” de las personas… y liderar un cambio cultural es una tarea titánica!!
Gracias de nuevo, espero el post del índice de frikabilidad…
abril 10th, 2010 at 5:31 PM
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mayo 2nd, 2011 at 4:59 AM
[...] su aplicación a otros mercados. Eso sí, seguramente cada uno con sus matices. No es lo mismo un sector con alto grado de digitalización que otro que no lo esté tanto. Socializa este [...]
enero 29th, 2012 at 5:33 PM
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abril 13th, 2012 at 6:10 AM
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