
16 febrero 2009
La conversación como barrera de entrada
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Las aplicaciones de la web 2.0 son realmente sorprendentes. Nos dan la posibilidad de hacer cosas que no hubiéramos imaginado apenas 3 o 4 años atrás. Lo mismo nos ayudan a editar nuestras imágenes online, como te permiten compartir lo que haces, ves o escuchas. En gran parte de estas aplicaciones la primera (y normalmente única) barrera de entrada por parte del usuario es la usabilidad de la propia aplicación. Si se consigue que el usuario se sienta cómodo con la aplicación se tiene mucho ganado, dando por sentado que la propia aplicación le aporta un valor añadido al usuario (que en alguna medida le es útil utilizarla más de una vez).
La segunda barrera de entrada es la propia conversación. La conversación es la base de la web 2.0, ese diálogo con el que la gente comparte no solo sus pensamientos sino también con el que aprende de los demás. A veces es algo útil, como un hotel cómodo y barato en alguna zona turística poco conocida, a veces algo interesante como un artículo sobre un tema poco conocido, en cualquier caso compartir.
La virtualidad nos permite que lo podamos hacer de una forma más sencilla y asíncrona que si lo hiciéramos en el Mundo Real TM. Pero en este caso la propia conversación puede tornarse una barrera de entrada. ¿Cuantas veces hemos oído a gente decir que ha probado un servicio y no le ha gustado pero sin embargo lo ha acabado usando cuando a intentado abordarlo por segunda vez? El típico problema de las redes sociales. A pesar de la virtualidad, y de que es más sencillo entrar en conversaciones ajenas, aún sigue siendo difícil entrar en ámbitos en los que estamos realmente solos. Solo podemos llegar a disfrutar y a usar de forma natural un servicio de este tipo si disponemos de un entorno amigo, es lo que sucede en twitter o lo que sucede en las comunidades que se crean alrededor de todos los blogs (las microblogosferas).
Servicios de este tipo toman su sentido con la conversación, pero es difícil entrar en ella sin un entorno. Cada día que pasa esta segunda barrera de entrada es más baja, porque estamos todos más conectados y porque es más fácil que entremos en un servicio y que ya haya alguien que conozcamos dentro, pero existe.

