
Josep Salvatella
24 octubre 2008
Un punto de optimismo: organizaciones inteligentes
Sin Comentarios
Encuentros, reuniones, cenas de amigos, de familia, no hay reunión de humanos en que no se hable de la crisis, de lo que se nos viene encima, de que es peor que el 29, de miedos, de dificultades, que si no tenemos ni idea de gestionar crisis, que si somos unos acomodados y que ahora nos vienen duras,… Negro, muy negro. Hace poco, bien poco, todos detrás de la oportunidad, del negocio fácil, del ahora compro y mañana vendo, del dinero fácil,… Blanco, muy blanco.
Pasamos del blanco al negro con una facilidad increíble, y todo está lleno de grises. Ni antes tan blanco ni ahora tan negro.
Que ahora hace frío es evidente (algunos hablan incluso de invierno nuclear!) como también lo es que tenemos nuestras cartas en la mano y que las tenemos que saber jugar.
Estos días he releído el libro “La inteligencia fracasada” del gran Marina y que lleva por subtítulo, “Teoría y práctica de la estupidez”. Me interesa hoy el concepto de inteligencia social, comunitaria o compartida, en mi opinión una de las cartas ganadoras de la partida que se está jugando.
De una forma campechana, este tipo de inteligencia es aquélla que surge cuando, inmersos en un diálogo con otro u otros, tenemos la profunda sensación de que estamos en una espiral positiva de conocimiento, que lo que compartimos es útil y lo que nos aportan nos permite un estadio superior de conocimiento de lo que vendíamos.
Es un quid pro quo que nos alimenta las neuronas, que nos activa, que nos permite llegar a zonas que solos no hubiéramos alcanzado. Por otra parte, en ocasiones hemos sufrido interacciones negativas, que nos descapitalizan, que no nos aportan nada, que nos sacan energía. También existe la estupidez social.
Y ¿ en el mundo de las organizaciones?, pues hay inteligentes y estúpidas. Las inteligentes son capaces de conseguir que grupos de personas, quizás no todas de gran talento, consigan interactuar positivamente para conseguir resultados extraordinarios. Son capaces de generar entornos colaborativos y estimulantes que facilitan y promocionan la inteligencia organizacional.
Las organizaciones inteligentes captan mejor la información, se ajustan mejor al entorno, anticipan los problemas y son capaces de generar y poner en práctica soluciones creativas. ¿No es eso lo que nos hace falta ahora?
Foto: flickr

