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Archivo para octubre, 2008

¿Por qué crece el número de usuarios de las redes sociales?

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Leo en Alianzo que hay una serie de estudios recientes que nos arrojan datos interesantes sobre aumento de usuarios en redes sociales. En especial es interesante el estudio de Nielsen que muestra como han aumentado en Estados Unidos espectacularmente redes como Twitter o Tagged. Aqui abajo un par de imágenes del informe con datos ordenados por mayores subidas (primera gráfica) y número de usuarios (la segunda):

Es curioso observar también la subida de Facebook. Se trata dela red que más sube en número de usuarios, con más de 21 millones de usuarios estadounidenses respecto al año anterior. Linkedin es la red profesional que más sube con diferencia. Y Ning es otra de las sorpresas. Una red social de redes sociales, la capacidad de hacer una red social propia se ve recompensada para los usuarios, sin duda una necesidad que no estaba cubierta hasta ahora.

También parece que la crisis financiera ha hecho mella en el mundo de las redes sociales, y que ésta podría explicar las subidas de redes profesionales como Linkedin o no tan profesionales pero con mayor número de usuarios como Facebook.

¿A qué se debe este espectacular aumento del número de usuarios? La verdad es que lo fácil sería pensar que suben por que todas suben, pero no es así, algunas han bajado. Es cierto que en general el número de usuarios sube, hay más gente conectada y eso hace que haya más usuarios potenciales de redes sociales, pero ¿por qué sube Twitter y no Myspace? ¿Qué es lo que hace que los usuarios se muevan hacia uno u otro lugar? ¿Será, tal vez, que las redes sociales nacen y mueren, y las que no se reciclan son reemplazadas por otras redes sociales?

Seguro que influye el número de usuarios de la red (la gente va donde estan sus contactos), pero también influye lo que esa red pueda ofrecer, o que nos ofrezca más posibilidades de compartir (como la posibilidad de añadir aplicaciones como hace Facebook o los recientes módulos de aplicaciones incorporados en Linkedin) que cualqueir otra red. En cualquier caso es difícil encontrar una respuesta clara, más si tenemos en cuenta que la cosa cambia según los continentes y los países, y que lo que sube en un sitio puede bajar en otro.

Las redes sociales como factor para la selección de personal

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¿Qué diferencia encontramos entre una persona que está dirigiendo una reunión al trabajo y la misma persona cuando se está tomando un café en el bar con sus amigos? Aunque el bar se encuentre a dos minutos del trabajo, esta persona interactuará diferente dependiendo el ambiente en el que se encuentra y las personas que tiene alrededor.

Cualquier grupo tiene que apostar para que todo el mundo pueda interactuar en todos los escenarios posibles, una cosa que creará una diferenciación con otras organizaciones porque ayudará a mejorar la productividad de cada uno, su aprendizaje individual y su motivación de pertenencia al grupo.

El análisis de esta interacción entre las personas ha sido examinado por organizaciones de recursos humanos, pero nunca hasta ahora se había planteado el análisis de esta interacción en un nuevo ámbito, el de los blogs o las redes sociales en internet.

Hoy hablamos de Facebook, Myspace, Powce, Orkut, Twitter, Upcomming, Youtube, Linkedin, Digg, Pandora, Delicious, Last.fm, Flickr, Hi5 como una nueva manera de conectar y aprender a estar; redes sociales que permiten una nueva conexión entre personas y que están basadas en los llamados 6 grados de separación. Estas nuevas herramientas 2.0 hacen que las personas actúen de una forma diferente de la que lo hacen en la reunión de trabajo o en el bar con los amigos.

¿Cómo es el comportamiento de las personas que promueven y aportan en los grupos dentro de las redes sociales y blogs? ¿Actúan de una manera similar a cómo lo hacen en el bar o en la reunión? ¿O pasan de ser espectadores a protagonistas en este nuevo ámbito de la red social?

Más información:The Hidden Power of Social Networks
Foto: Flickr

octubre 24th, 2008


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Nativos digitales vs Ciudadanos digitales

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http://flickr.com/photos/wroush/15805308/sizes/s/Mucho se ha hablado sobre los nativos digitales, y en diversas ocasiones he tenido ocasión de participar de esa conversación. Dediqué algunos posts en este blog al tema, me han invitado a charlas para tratar sobre ello, e incluso he comentado el asunto en algún programa de radio.

Dicen que fue Marc Prensky quien acuñó el término en 2001, y otros lo han continuado desarrollando posteriormente para acabar definiendo a una generación que ha nacido y se ha desarrollado en tiempos de Internet, que cuida su identidad digital, y que adopta una actitud diferente ante las cosas (comparten diferente, crean diferente, comunican diferente, coordinan diferente, aprenden diferente…). Yo mismo me dediqué a narrar algunos de estos casos, como Ashley Qualls o el ya célebre Victoriano Izquierdo.

Ciertamente somos diferentes. Nací en 1966, en un mundo sin ordenadores personales ni Internet, de televisión en blanco y negro, música en cintas de cassette y fotografía en papel. IBM lanzó su primer PC en 1981 cuando yo tenía 15 años, aunque no vi el primero hasta los 19, y el primer acceso de un ciudadano particular a Internet en España es de 1994, cuando yo ya tenía 28. Los que nacieron en 1985 tienen a su alcance ordenadores conectados a Internet desde mucho antes de que tengan uso de razón, filman videos con su teléfono móvil y los publican en YouTube con sólo pulsar un botón. Usan más el SMS que la llamada telefónica, y les resulta más obvio el chat que el mail, que ya ven como algo superado. Ciertamente, somos diferentes.

Pero últimamente hay quien está asociando el hecho de haber nacido en un momento determinado como sinónimo de su mayor o menor incorporación a la sociedad red. Como si por el mero hecho de haber nacido en 1987 deba tener una mayor capacidad de compartir la información o una mejor comprensión del significado moderno de identidad o participación que alguien nacido en 1964. Y en eso no puedo estar de acuerdo.

Como he comentado recientemente a raíz de una reflexión de Ricard Ruiz de Querol, creo que toda clasificación humana sobre el hecho digital basada en el año de nacimiento contiene un error de base. Entiendo la necesidad de buscar un anclaje en la variable tiempo, pero no creo que la edad sea una buena referencia. Propongo una alternativa: tomar en consideración el tiempo que has estado expuesto al fenómeno, es decir, el tiempo (horas acumuladas) que has dedicado al hecho digital (manejo de ordenadores, trabajo en Internet, fotografía y video digital, telefonía movil, etc.). Y aún un matiz adicional: cuánto de ese tiempo de “experiencia digital” ha estado relacionado con la resolución de problemas o el logro de objetivos.

Dicho de otra forma, conozco gente de 20 años que tiene acceso a las tecnologías digitales pero que no considero que pertenezca a esa especie de “raza digital” de la que parece que hablamos. Y en cambio, conozco otros que están por ejemplo en los 50 y que no tengo la menor duda de que están plenamente inmersos en este proceso. Y creo que lo que les define y lo que marca la diferencia no es la fecha de nacimiento, sino una actitud y el nivel de uso de lo digital para la resolución de problemas.

¿No parece una manera más razonable de clasificar?: Tiempo expuesto al fenómeno digital para la resolución de problemas. Es cierto que hay nativos digitales, pero eso no implica que sean ciudadanos digitales.

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(Foto de Wade Roush)

Un punto de optimismo: organizaciones inteligentes

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Encuentros, reuniones, cenas de amigos, de familia, no hay reunión de humanos en que no se hable de la crisis, de lo que se nos viene encima, de que es peor que el 29, de miedos, de dificultades, que si no tenemos ni idea de gestionar crisis, que si somos unos acomodados y que ahora nos vienen duras,… Negro, muy negro. Hace poco, bien poco, todos detrás de la oportunidad, del negocio fácil, del ahora compro y mañana vendo, del dinero fácil,… Blanco, muy blanco.

Pasamos del blanco al negro con una facilidad increíble, y todo está lleno de grises. Ni antes tan blanco ni ahora tan negro.

Que ahora hace frío es evidente (algunos hablan incluso de invierno nuclear!) como también lo es que tenemos nuestras cartas en la mano y que las tenemos que saber jugar.

Estos días he releído el libro “La inteligencia fracasada” del gran Marina y que lleva por subtítulo, “Teoría y práctica de la estupidez”. Me interesa hoy el concepto de inteligencia social, comunitaria o compartida, en mi opinión una de las cartas ganadoras de la partida que se está jugando.

De una forma campechana, este tipo de inteligencia es aquélla que surge cuando, inmersos en un diálogo con otro u otros, tenemos la profunda sensación de que estamos en una espiral positiva de conocimiento, que lo que compartimos es útil y lo que nos aportan nos permite un estadio superior de conocimiento de lo que vendíamos.

Es un quid pro quo que nos alimenta las neuronas, que nos activa, que nos permite llegar a zonas que solos no hubiéramos alcanzado. Por otra parte, en ocasiones hemos sufrido interacciones negativas, que nos descapitalizan, que no nos aportan nada, que nos sacan energía. También existe la estupidez social.

Y ¿ en el mundo de las organizaciones?, pues hay inteligentes y estúpidas. Las inteligentes son capaces de conseguir que grupos de personas, quizás no todas de gran talento, consigan interactuar positivamente para conseguir resultados extraordinarios. Son capaces de generar entornos colaborativos y estimulantes que facilitan y promocionan la inteligencia organizacional.

Las organizaciones inteligentes captan mejor la información, se ajustan mejor al entorno, anticipan los problemas y son capaces de generar y poner en práctica soluciones creativas. ¿No es eso lo que nos hace falta ahora?

Foto: flickr

octubre 22nd, 2008


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General

¿Seremos 1.5 gracias a la crisis?

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El fenómeno 2.0 ha surgido con la arrogancia del que se sabe poseedor de la verdad, y sus iniciados nos hemos dedicado a desarrollar conceptos e ideas que creemos transformarán el mundo en una conversación sólo apta para iniciados (o bien desde nuestros respectivos blogs, o bien en encuentros presenciales cada vez más endogámicos). Ha sido útil y era necesario. Había que tomar conciencia de ciertos nuevos paradigmas (los mercados son conversaciones, la información es poder sólo si la compartes, eres de donde participas…);  era preciso concretar ciertas teorías (long tail, la economía de lo gratuito, el desorden como nuevo orden…); armar ciertas infraestructuras (rss, redes sociales, cloud computing, …); redefinir ciertos conceptos (propiedad, identidad, reputación, confianza…) e inventar otros (avatar, folksonomia, prosumidor…).

A medida que todo el contexto 2.0 ha ido concretándose se ha ido produciendo un mayor distanciamiento, cuando no enfrentamiento, con el modelo anterior que hemos resumido como 1.0. Las grandes empresas, corporaciones, instituciones y estados que mueven el mundo son muy 1.0, y probablemente sea irreal pretender convertirlas en algo 2.0. Casi seguro que, como siempre, la opción buena sea la de buscar caminos 1.5, o incluso 1.2. Como en la más clásica de las negociaciones: empiezas pidiendo más, para poder retroceder hasta un punto aceptable por ambas partes. Porque se trata de ponerse de acuerdo y andar juntos hacia un mundo que quizá no será 2.0, pero sí 1.3 o 1.4, ya se verá. Y no es poco.

Ya habíamos tenido episodios y reflexiones sobre el choque cultural entre lo 1.0 y lo 2.0. Los más evidentes han sido en las escuelas y en las empresas. El convencimiento de las nuevas posibilidades 2.0 contra la experiencia contrastada de los 1.0. Como decía Hiroshi Tasaka, es un problema de egos. Ambos tienen argumentos para ser arrogantes, y el tema se suele resolver por el principio de autoridad.

En estas andábamos cuando el mundo se ha visto sacudido por la crisis de su sistema financiero, que derivará en una crisis económica, que como siempre, comportará una crisis social. Son tiempos de cambios. Las crisis siempre han sido tiempos de oportunidades. La historia llama “crisis” a los momentos de transición entre una etapa y otra. Y estamos en una de estas transiciones, y es la oportunidad de plantear la negociación 2.0.

John P. Kotter ya explicó hace tiempo que los procesos de cambio requieren que exista una sensación de urgencia, de situación crítica, y organizar alrededor de ella una fuerte coalición directiva que genere una nueva visión, visualizar el cambio deseado y ponerlo en práctica mediante logros parciales, historias de éxito que ayuden a lograr consolidar ciertos cambios. Tenemos la situación de urgencia: la crisis. Es el momento para que los convencidos de la 2.0 reconozcan el valor de la experiencia de los 1.0, y que éstos consideren si la nueva visión, el nuevo camino puede estar en algunos de los conceptos aportados por los 2.0. Es el momento de trabajar juntos.

Hasta ahora todos vivíamos en una permanente historia de éxito. Todos los indicadores económicos globales eran positivos, todas las economías crecían, y por lo tanto todos tenían razón: las cosas les iban bien tanto a los 1.0 como a los 2.0. ¿Para qué cambiar si todo va bien?. La última crisis global fue la de 1993, y por esos tiempos los conceptos 2.0 aún no existían. El acceso de los particulares a la red es de 1994 tanto en España como en Estados Unidos, y el Cluetrain se escribió en 1999. La actual es la primera crisis que vivimos con los particulares conectados en red, y es nuestra oportunidad para legitimar que ello tiene consecuencias en la definición de un nuevo modelo y una nueva visión que sea asumible por los 1.0, que hay que reconocerlo, tienen la experiencia de haber vivido y superado más de una crisis. Hay que sentarse a trabajar juntos.